viernes, 7 de noviembre de 2014

Observando a las palomas.

¿Os habéis preguntado alguna vez por qué las palomas son tan asustadizas? Cuando pasas por su lado, simplemente se alejan y si te acercas más de lo debido, seguramente echarán el vuelo y se irán a algún lugar alto donde no puedas buscarlas.
Bien, ahora estaréis diciendo ¿qué le ha dado a esta chica con las palomas? Resulta que hoy, llegando de la Universidad -por cierto, que día más agotador- pasé, como todos los días, junto a una calle donde suelen pulular algunas palomas y me di cuenta de que cuanto más me acercaba a ellas, más se alejaban. La verdad, es que siempre me he fijado en este comportamiento, he incluso e espantado a los bichos estos con un zapatazo y me he reído de lo rápido que se iban -si, así de infantil soy a veces- peor no ha sido hasta hoy que de verdad las he observado. Y con observar me refiero a entenderlas.
Bueno, quizás entenderlas no, ellas no hablan conmigo y yo no hablo con ellas.
La cosa es que, muy dada a las metáforas profundas que soy, me he dicho; ''parecen personas''. Si, como leéis, personas con alas y movimiento de cuello sensual.
Yo os explico el por qué de mi iluminación divina; Cuando alguien se nos acerca, no solo físicamente hablando, sino también emocionalmente, tendemos a alejarnos, a querer salir de ese círculo de confianza que nos está rodeando y volver a nuestra zona de confort en la que no sufrimos. Hay personas que solo andan unos pasos, los suficientes para mantenerse ajenos al peligro pero también para poder ver si este se está acercando o sigue en su posición. Pero hay otras personas que no hacen eso, si, se alejan, pero también vuelan, sin dar una oportunidad a asegurarse que esa ''cosa'' que se acerca con sus promesas de futuro y esperanzas, es una amenaza, o no. Tal vez no...
Quizás he divagado mucho en mi metáfora, pero oye, Antonio Machado y Cía no es que se quedasen muy atrás y ahora son adorados y venerados internacionalmente.
Así que, no me voy extender más, solo pensad una cosa ¿es siempre este ''mecanismo de defensa'' el más eficaz? Yo aún estoy dudando.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Nació una diva.

Os conté hace unos días mi experiencia fatal de rechazo. Bien, pues hoy os vengo a decir que a pesar de seguir sintiéndome algo triste y a pesar de pensar que en serio hice algo mal -vale, obviemos el detalle de mi directo y contundente abordaje- he llegado a esa fase en la que estoy enfadada y me siento una diva que no necesita la aprobación de la gente.
De hecho, el perfil de personalidad que mi profesora nos ha dicho que hagamos dice que tengo un bajo grado de extraversión, osea, que no necesito a los demás para sentirme bien. Bueno, no sé si eso es exactamente, pero tampoco ando con el tiempo suficiente para buscarlo, así que simplemente me creeréis como buena estudiante de psicología que soy. Vale, no tan buena porque no sé que significa algo que nuestra profesora nos ha explicado unos minutos atrás.
Como os iba contando, estoy enfadada. Simplemente con verle en la biblioteca y observar que NO me mira, A MÍ, menuda desfachatez, me entran unos nervios que recorren cada parte de mi delgado y pequeño cuerpo y que me gritan que vaya a su mesa y le diga -de forma directa y contundente, otra vez- por qué diablos no me habló o por qué mierdas ni siquiera me sonrió al verme.
No sé, aunque fuese una simple sonrisa de ''pobre loca que no sabe que soy un latin lover''.
MALDITO.
En fin, simplemente quería desahogarme porque ahora me encuentro en la biblioteca escribiendo mientras espero a una amiga, bueno, en realidad ahora son las una y media de la madrugada y difícilmente puede haber una biblioteca abierta, lo que pasa es que comencé a escribir esto esta mañana a una hora decente y tampoco lo quería dejar inconcluso, como ya os dije, este blog es una puerta de escape y la voy a usar como a mí me apetezca.